Artemisa

Tranquilino González Gómez

 

En la espiral de la ciudad

vibras al caminar en ondas multicolores

de tu cuerpo etéreo.

 

Cazadora de eternidades,

la selva pavimentada de las calles esféricas

tiene la narrativa de tus vestidos múltiples.  

 

Tu arco invisible lanza flechas de metal

con la precisión del amor,

disparando sorpresas al agitar tu pelo.

 

El primer beso que concedes en ofrenda,

son tus dedos acariciando la poesía

del corazón que tañe suspiros al nombrarte.

 

Resuena la electro música, ritmo

de tu motocicleta voladora.

Atrevimiento inaudito del juego divino.

 

Diosa sensual, irradias placer

cuando cocinas la verdad con el cuerpo desnudo

buscando veneración infinita.

 

Guardiana del velo de Isis,

vigilas la tierra resguardando la magia femenina

en los misterios del ahora.   

 

 

Dulce es el servicio doncella hermosa,

alquimia de ofrendas justas para saber

transmutar sexualidad en fertilidad que vibra.

 

Sobreviviste al Cristo del INRI,

con la esencia misteriosa de una vista dorada

forjada en las tormentas de la desolación.

 

Artemisa, diseñas la Era de Acuario,

sanas los propósitos de la consciencia  

que transfigura la percepción presente. 

                                                         

 

 

 

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