José Juan Marín

 

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, es una de las voces más lúcidas y críticas del pensamiento contemporáneo. Conocido por su estilo ensayístico preciso y mordaz, Han ha dedicado su obra a analizar los efectos de la hipercomunicación, la aceleración del mundo moderno y la pérdida de lo sensible en la era digital. Su trabajo en títulos como:  » La sociedad del cansancio » o » La desaparición de las cosas «, que atraviesa desde temas de trascendencia filosófica hasta crítica cultural, le valió este año el Premio Princesa de Asturias.

Su reflexión nos invita a detenernos y recuperar la experiencia de habitar en el mundo, frente a una realidad cada vez más dominada por la inmaterialidad de las nuevas tecnologías.

Propulsados por el ritmo de producción y de consumo que exige el capitalismo, en el que es mejor que las cosas duren poco para tener que comprar nuevas. En esa línea, el manejo que hagamos de las cosas tiene mucho que ver con que les permitamos llegar a ser antiguas. “Nos comportamos con las cosas, es más, con el mundo, consumiendo en lugar de usando”, afirma el filósofo.

La diferencia es sutil, pero importante: usar lleva a dejar que las cosas envejezcan; consumir lleva a su desgaste y, por ende, a su desaparición. En ese envejecimiento, los objetos que nos rodean a diario, los muebles antiguos de nuestra casa o las piezas heredadas que ya fueron anteriormente de otras manos, nos ayudan a volver a anclar los pies en la tierra.

En otras palabras, percibimos el mundo cada vez menos con los sentidos, y más a través de las redes sociales, imágenes y pantallas.

 

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