EL SUICIDIO DE LAS PALABRAS

PALABRERÍAS DEL INCONSCIENTE

Lugupe El Palabrero

I

Hundirnos en la suavidad de las nubes

dibujando borregos y culebras negras

volvernos paja, polvo, ceniza y fuego

hacer cantos, himnos a los sueños

sacar a pasear el pensamiento

sin cadenas, ni reglas literarias

 

Olvidarse de la muerte certera

que te pisa los talones de la suerte

cocinar a solas la vanguardia

soñar con el silencio de campanas

agarrándose de la mano de la rabia

cruzar la incógnita memoria

hasta llegar al exquisito de tus muslos

 

Tocar tus carnes, tu sombra

pasajera cuando la noche se embriaga

con la luna ver tu desnudez a través

del espejo gozar la dictadura de tus senos

meter la lengua en tu placer

hacer que vibre tu energía

 

 

II

Saborear el triángulo perfecto

de tus piernas como pirámides

donde nace la perpetuidad de los dioses

de la especia que aún perdura

Calmar la ira de no sabernos

de ignorarnos por completo

en el aquí y ahora por lo pronto

vivir sin saber que existimos

ni la misión que cultivamos a diario

III

Reírse de las tradiciones babosas

que cultivan el reino de las leyes

impuestas por el dios español

que concentramos como nuestras

sin darnos cuenta de las historias

de masacres, impunidad y penetración

IV

Prenderles veladoras a los desgraciados

a los jodidos difuntos que murieron

en calma atarantando su agonía

hacerles ofrendas de a mentiras

fingir que nos visita su alma

inventar rituales de comida y vino perpetuar las fantasías

V

Heredaste el viento del norte acomodaste el sol junto a los suspiros

para que brotaran buen rato los pensamientos hiciste la vida como alimento de la muerte

a la muerte le diste juventud eterna

VI

Me pusiste ojos grandes, negros, para mirarte puliste las piedras para que sean de ternura la belleza es efímera como los ecos

el reino del planeta lo vestiré de blanco como las palomas que nacen de tu vientre

VII

Pintaste a los seres de esperanzas sublimes sembrando en tierra fértil los deseos

dejaste libre el paraíso de ilusiones

con instintos amorosos, tiernos y frágiles creaste los egos, odios y venganza a los tiranos

VIII

Alguien inició a cultivar el amor solamente

para disfrutar el sexo sin desviaciones

 

con el afán de perpetuarse como especie poblar el cuerpo con caricias,

tatuar el alma en los confines porque la instantánea eternidad es la única dueña de la muerte

 

IX

Tú no mueres, te transformas y modificas eres el todo incomprensible y sano

energía pura de conceptos que vibran en la cerquita inmensidad de la nada tienes el poder infinito de la ausencia

 

X

No todos comprendemos tu grandeza con la enorme variedad de los detalles desde un humilde gusano de abono hasta la galaxia más enorme del espíritu

pequeño quedó el pensamiento del hombre que no entiende lo majestuoso del cosmos se ignora a sí mismo, como a su origen

el saberse no es exclusivo de los dioses.

 

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