Piénsalo tres veces

Retrosticación: Planear el presente desde el futuro

Francisco Javier Rauda Larios


El futuro comienza hoy, no mañana.

– Juan Pablo II.

En el mundo empresarial, personal y hasta académico, hemos sido educados para pronosticar: mirar hacia el pasado, analizar tendencias y proyectar lo que creemos que sucederá. Es un enfoque lógico, útil y comprobado, pero también limitado.

El problema del pronóstico es que parte de un terreno ya conocido y, por tanto, difícilmente genera disrupción. Nos ancla a lo que ya pasó y, en consecuencia, a lo que probablemente seguirá pasando.

Por eso propongo un nuevo concepto: Retrosticación.

La Retrosticación es lo opuesto al pronóstico. No parte del pasado, sino del futuro.

Consiste en imaginar con total claridad el resultado que deseamos alcanzar —ideal, inspirador y ambicioso— y luego “retroceder” paso a paso para definir lo que debemos hacer hoy para construirlo.

A continuación, propongo tres sencillos pasos para Retrosticar:

  1. Visualiza el destino final.

No se trata de un objetivo vago (“quiero que nos vaya bien”), sino de un cuadro nítido y concreto: cómo se ve, cómo se siente y qué indicadores lo representan. La precisión aquí es vital: cuanto más vívido el futuro, más fácil es retroceder desde él.

  1. Retrocede en el tiempo mentalmente.

Desde ese futuro ideal, imagina qué tuvo que suceder el año anterior para que eso fuera posible. Luego, qué ocurrió el año anterior a ese, y así hasta llegar al presente.

  1. Define acciones concretas para el presente

Ahora que sabes qué “hitos” son indispensables en el camino, puedes diseñar acciones inmediatas, medibles y estratégicas para iniciar la construcción.

Por qué la Retrosticación es disruptiva

  • Rompe con la inercia histórica: no depende de lo que ya pasó, sino de lo que queremos que pase.
  • Activa la creatividad y la innovación: obliga a imaginar sin las cadenas del pasado.
  • Fortalece la motivación: trabajar por un futuro que ya “hemos visto” en nuestra mente genera más compromiso.
  • Permite planificar con precisión inversa: en lugar de adivinar el destino, partimos de él.

He aquí un ejemplo práctico mi querido lector:

Una empresa quiere duplicar sus ingresos en cinco años.

  • Paso 1: Imaginan que es 2030, los ingresos se han duplicado, tienen una red internacional de clientes y una cultura organizacional admirada.
  • Paso 2: Se preguntan: “¿Qué logramos en 2029 que nos permitió esto?” → Lanzaron dos nuevas líneas de productos, abrieron tres sucursales estratégicas y certificaron procesos.
  • Paso 3: Repiten el proceso hasta llegar a 2025: en este año deben desarrollar prototipos, formar alianzas y fortalecer el equipo.
  • Paso 4: La estrategia del presente queda clara y alineada al futuro soñado.

Un llamado a la acción

En un mundo saturado de datos históricos y análisis retrospectivos, la Retrosticación nos invita a cambiar el sentido del tiempo en la planeación. No se trata de adivinar lo que viene, sino de diseñarlo y luego caminar hacia él.
Si el pronóstico es ciencia, la retrosticación es arte, pero un arte que se puede sistematizar para lograr resultados extraordinarios.

 

“Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.

Miguel de Unamuno.


Información sobre cursos, conferencias, coaching y consultoría:

paco.rauda@gmail.com

[52] 443 123 69 90

Deja un comentario