Fig. 2 Altar de la virgen de los barrios de San Juan y Santiago Apóstol con sus “reliquias”, ofrendas bendecidas por la presencia de la virgen. Fotos: P. Jaqueline Cortés, 2018.Fig. 2 Altar de la virgen de los barrios de San Juan y Santiago Apóstol con sus “reliquias”, ofrendas bendecidas por la presencia de la virgen. Fotos: P. Jaqueline Cortés, 2018.

“Las casas del cargo de las Vírgenes de Guadalupe en los barrios de la comunidad indígena

de San Miguel Charo, Michoacán”

Parte IV

 

 

 

Fig. 2 Altar de la virgen de los barrios de San Juan y Santiago Apóstol con sus “reliquias”, ofrendas bendecidas por la presencia de la virgen. Fotos: P. Jaqueline Cortés, 2018.
Fig. 2 Altar de la virgen de los barrios de San Juan y Santiago Apóstol con sus “reliquias”, ofrendas bendecidas por la presencia de la virgen. Fotos: P. Jaqueline Cortés, 2018.
Fig.3 Detalle de la Virgen del Cargo de Santiago y San Juan. Óleo sobre tela y tabla. Segunda mitad del siglo XVIII con retoques del XIX. Foto: Miguel A. Méndez, 2019.
Fig.3 Detalle de la Virgen del Cargo de Santiago y San Juan.
Óleo sobre tela y tabla.
Segunda mitad del siglo
XVIII con retoques del
XIX. Foto: Miguel A. Méndez, 2019.
Fig.4 Exvoto antiguo obsequiado ofrendado a la virgen del cargo de Santiago. Foto: Miguel A. Méndez, 2019.
Fig.4 Exvoto antiguo obsequiado ofrendado a la virgen del cargo de Santiago. Foto: Miguel A. Méndez, 2019.

La alternancia es uno de los códigos más importantes en la transición anual de las vírgenes, por ejemplo: La virgen de los barrios de San Juan y Santiago, un año está en una casa del barrio de San Juan y al siguiente en una del barrio de Santiago.

La familia que recibe en su casa la imagen debe estar encabezada por una pareja de esposos casados por la iglesia católica: un mayordomo y una mayordoma. La casa receptora se prepara con meses de anticipación para recibir a la virgen, y la mayoría de las veces llegan a construir capillas domésticas permanentes para la estancia anual del cuadro de las vírgenes en su respectivo nicho de madera con andas y para que después de su partida continué su uso religioso, respetado como lugar sagrado y en muestra de que ahí radicó por un año la “Reina del Cielo”.

La devoción por la virgen de Guadalupe, parece llegó a los conventos agustinos de Michoacán al mismo tiempo que ellos entraron en estas tierras. Según el cronista agustino del siglo XVIII, fray Mathías de Escobar, la primera imagen de la virgen mexicana fue traída por los evangelizadores fray Juan de San Román y fray Diego de Chávez, a la cual le levantaron altar en el convento de Tiripetío (años1537-1550). Este fue el primer convento agustino en Michoacán y primer colegio de estudios mayores de la provincia. El cronista barroco escribe que en su época aún se encontraba en dicho monasterio.

La imagen pintada al temple sobre manta del convento de San Juan Bautista Tiripetío, nos dice el cronista (con un poco de exageración quizá), que emulaba a la del Tepeyác.ix En la actualidad esta pintura aún existe en un altar lateral de la antigua iglesia, declarando su belleza pictórica y su antigüedad. Aunque no podríamos asegurar que es el mismo lienzo que nos señala Escobar en su historia.

En cuanto a la doctrina de San Miguel Charo Matlaltzingo, se ha rastreado la devoción guadalupana, encontrando su vigencia en la segunda mitad del siglo XVII; pues a partir de la década 1670 ya los indígenas pirindas celebraban su fiesta cada 12 de diciembre. En concreto encontramos sus registros a partir de 1673 sin faltar la celebración en ninguno de los años subsecuentes.

Un óleo de hermosa factura de la segunda mitad del XVII y gran formato, aún se venera, igualmente en un altar lateral de la iglesia parroquial de Charo, quizá este sea el mismo al que se le dio culto desde la época novohispana.

Respecto a las imágenes guadalupanas itinerantes entre los barrios de la Villa de San Miguel Charo, es difícil saber su procedencia no habiéndose encontrado hasta el momento registros históricos. Sólo se deduce lo que la propia manufactura de las mismas, con sus huellas del tiempo, declaran.

El sistema de cargos, los rituales, los protocolos que rigen a los mayordomos de las vírgenes y los calendarios de celebraciones que les obligan al aceptar el cargo son de una manera muy sintética los siguientes, con algunas variaciones de un par de barrios a otro, por lo cual para ejemplo nos basaremos primordialmente en las costumbres que se siguen en el “Cargo de la virgen” de los barrios de Santo Santiago San Juan Bautista:

Desde hace aproximadamente cien años, se ha hecho una lista de familias voluntarias para tener “la imagen sagrada” en sus casas. Debe ser una familia (extensa) que solvente los compromisos de la virgen que alberga. Desde recibirla, darle el trato de “Madre de Dios en la tierra”, y llevarla a donde necesite según su calendario religioso.

Para el cambio de los cargueros, se avisa al párroco desde principios del mes de agosto, (fechas en las que celebran al Santo Cristo de Charo o Señor de la Lámpara, devoción de suma importancia en la vida de la comunidad), quiénes asumirán la responsabilidad a partir del mes de diciembre de ese año y el resto del siguiente año.

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