AGUA EN ORQUÍDEAS DE AIRE IMPORTANCIA DE SU OXIGENACIÓN AL RIEGO

Biol. Ricardo Alejandro Sauno Contreras

Panorama Ambiental, A.C.

En la actualidad es un fuerte atractivo el cultivo de orquídeas en casa. Por ello es importante conocer la función que desempeña el agua en las orquídeas.

El 70% de las especies de orquídeas son epífitas, es decir, que son especies que viven sobre otras plantas o árboles, no son parásitas, sino que aprovechan el sustrato de otras especies para sostenerse y al igual que otros grupos de plantas con el mismo estilo de vida, se concentran entre los trópicos húmedos que les favorece para exponer raíces y otros órganos al ambiente sobre todo al germinar.

Las copas de árboles presentan condiciones complicadas y de rápida evaporación de agua aun en climas húmedos. Las plantas epífitas han desarrollado adaptaciones para almacenar agua y nutrientes sin quitárselos al árbol o la planta hospedante, relacionado con requerimientos de luz.

Por otro lado, hay que considerar a las plantas rupícolas, que son aquellas que viven sobre rocas pues exhiben adaptaciones particulares que las restringen a vivir estrictamente sobre el sustrato rocoso, pero son similares a las epífitas.

Las especies que pueden formar la vegetación rupícola dependen de los minerales que contiene la roca, del agua que pueden retener, cantidad de luz y ventilación a la que se exponen, incluso variaciones de temperatura en la roca. Algunas acumulan tantos azúcares como la exposición al sol lo permita para la fotosíntesis en el dosel arbóreo o en los afloramientos rocosos, hábitats sujetos a periodos secos y corrientes de viento.

Su fotosíntesis permite conservar agua debido a la eficiencia para captarla de noche por acumulación de bióxido de carbono en forma de ácido málico con cierre diurno de las estomas. La alta intensidad de luz en el dosel favorece la acumulación de azúcares en cloroplastos y citoplasma, siendo un fenómeno imprescindible para la fotosíntesis en epífitas.

Las orquídeas aéreas son plantas gruesas o muy delgadas con el fin de reducir la superficie expuesta al sol. Otras especies prefieren producir hojas delgadas y anchas para incrementar su capacidad de captación solar, recurvadas para escurrirse en ambientes de alta humedad constante con baja luminosidad y reducida ventilación.

Las raíces permiten nutrirse de la atmósfera, pero también las hace dependientes de la lluvia como fuente de agua. El velamen, o última capa de células, en las raíces está muerta especializada para apropiarse rápidamente de agua incluso del vapor y acumularla en sus tejidos suculentos.

En los periodos secos el velamen se llena de aire, se vuelve aislante protegiendo del sol la parte viva y de sobrecalentamiento. Algunas raíces no se anclan al forofito, extendidas en el aire se ocupan de captar vapor de agua principalmente. Ese tejido muerto es una adaptación para efectuar el intercambio gaseoso entre tejidos internos de raíces con la atmósfera. El intercambio gaseoso es indispensable para la respiración, ésta sucede a nivel celular, mecanismo por el cual las plantas incorporan oxígeno a los tejidos vegetales.

En general se tiene presente que las hojas son los únicos órganos que participan en el intercambio gaseoso, pero tallos y raíces también demandan oxígeno pues las plantas no cuentan con células especiales que lo transporten a todos los tejidos.

Las raíces en orquídeas aéreas cumplen funciones de anclaje, absorción, incluso fotosíntesis, también buscan aireación -oxigenación. Las raíces buscan la mejor disponibilidad de oxígeno en el sustrato, entre distintos procesos metabólicos, es importante para la absorción de nutrientes.

Los microorganismos asociados a las raíces, o simbiontes, también respiran oxígeno. Simbiosis mejor aprovechada por aquellas que dependen de hongos que les proveen agua y nutrientes

Las concentraciones de oxígeno disminuyen en el sustrato ya sea por temperaturas altas, riego excesivo y obviamente por falta de aireación (compactación, por ejemplo), por lo que esos factores determinan las concentraciones de oxígeno del sustrato.

En ese sentido, orquídeas aéreas cultivadas en interior deben mantener sustratos abiertos que drenan fácilmente el agua y esperar a que sus raíces sequen para volver a regar y exponerlas a buena luz, aunque filtrada adecuadamente. La absorción de raíces depende de un balance entre aire y agua en el sustrato. Como consecuencia del exceso de agua, la absorción de nutrientes se detiene, el primero es el potasio, sistemáticamente hasta finalizar con el nitrógeno conforme se agrava la saturación de agua.

El medio de cultivo aparentemente debe ser muy abierto para acelerar la evaporación. Razón por la que en horticultura de orquídeas se hace énfasis en cuanto a ventilación de las raíces, sobre todo cuando se cultivan en contenedores o macetas.

Siempre se aconseja investigar las condiciones naturales de las orquídeas silvestres y de las especies que se cruzaron para los híbridos (normalmente dominan las necesidades de la planta madre y no la que aporta polen); si se conoce el clima de donde provienen, temporada de lluvias, altitud sobre el nivel del mar, por mencionar algunos factores, se facilita el mantenimiento en cautiverio de las orquídeas.

No es necesario imitar del todo el hábito epífito o rupícola de las orquídeas, pero si la ventilación, luminosidad, humedad ambiental como indicadores de la frecuencia de riego, tipo y granulometría del sustrato, opacidad o transparencia del contenedor, también la necesidad de montaje en tronco u otro tipo de medio. Los esfuerzos que la sociedad organizada, académica o privada realiza en cultivo y propagación trascienden a favor del manejo racional y conservación de la orquideoflora vulnerable en vías de extinguirse.

        orquídea silvestre “flor de mayo”, “lirio”

Fotografía de Ricardo Alejandro Sauno Contreras

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