CINCO TESIS PARA UN BUEN GOBIERNO

José Juan Marín

En Michoacán en estos días hemos tenido informes de gobierno en los diferentes rincones del estado, y por doctrina constitucional primero lo han efectuado los munícipes (el pueblo), después los legisladores (los representantes del pueblo) y finalmente lo hizo el Gobernador, mandatario de los intereses de la sociedad.

En la inminente lluvia de informes ejecutivos y legislativos, me di a la tarea de identificar CINCO TESIS DE UN BUEN GOBIERNO, y encontré que las siguientes valen la pena.

PRIMERA.- Por costumbre o condicionamiento histórico, se confunde lo que es un gobierno y lo que es una administración. Pues bien: el gobierno es permanente y la administración es temporal y pasajera.

Por tanto, y al margen de colores y partidos, conviene seguir invitando a las administraciones a evitar la tentación de querer reinventar el gobierno mediante nuevos colores, nueva papelería, nuevos rótulos y despliegues publicitarios en los que sólo se malgasta el dinero público, que bien podría utilizarse en el bacheo de la ciudad o en la colocación de luminarias donde hacen falta, pues la diferencia de un gobierno no está en su imagen, sino en la eficacia y resultados de su acción de gobierno.

SEGUNDA.- Quizás es tiempo de prescindir de logotipos de ocasión y de parafernalias propagandísticas en cada administración; es mejor volver al uso intensivo de los Escudos de Armas de los Municipios y el Estado, puesto que en los escudos de armas y en su significado está nuestra identidad más profunda y original, y nuestra ruta como sociedad, al margen de la novedad y pertenencia que puedan aportar a una administración un ícono o un logotipo de manufactura publicitaria.

TERCERA.- Hacer varias obras a un mismo tiempo, por falta de coordinación entre órdenes de gobierno, es algo que entorpece la vida social y productiva de la gente. Por ello, es muy bueno que se hagan obras, pero sería mejor que por planeación de obra se hagan de forma escalonada y en tiempos breves, para no poner de cabeza la vida social.

CUARTA.- Hay que hacer de las labores de auditoría gubernamental, piedra de toque de la transparencia y nudo de las finanzas públicas sanas, para que la sociedad conozca quién es quién en la administración pública.

QUINTA.- Por último, es necesario que no se utilicen los cargos públicos para posicionar ambiciones personales, y tampoco como trampolín para afianzar carreras políticas en el mañana. Es decir, los puestos públicos son para el hoy, y para resolver los problemas de hoy, y no para alimentar sueños guajiros ajenos a la función gubernamental de hoy.

Al respecto bien vale recordar lo que Dijo Don Jesús Reyes Heroles, algo muy cierto: “Al político, en su función, le toca mediar entre intereses contrapuestos para que prive el interés general, es decir, el interés común de la colectividad”.

 

 

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