Educación vial, una necesidad

Tranquilino González Gómez

La prevención de accidentes es una acción prioritaria que merece todos los esfuerzos y atención tanto de las autoridades de tránsito y vialidad estatal y municipal, como de los conductores de vehículos, por la importancia que tiene reducir accidentes viales y la pérdida de vidas humanas y materiales.

Se trata de disuadir las altas velocidades, el mal manejo por conductores en estado de ebriedad, el uso del cinturón de seguridad y el evitar las llamadas por celular al conducir, así como el uso de cascos y lentes protectores de los motociclistas al manejar, entre otros, pero fundamentalmente el promover una educación vial entre los conductores y peatones, para resolver de fondo los problemas que derivan en accidentes viales.

La educación vial es el aprendizaje de conocimientos, hábitos y actitudes de las reglas, normas y señales que regulan la circulación de vehículos y personas por las vialidades donde transitan. Se trata sobre todo de cuidar la seguridad de las personas y evitar los riegos que derivan de los descuidos y malos hábitos que se tienen al manejar o cruzar las calles, así como aprender a respetar los derechos de los demás, ya que las vialidades son espacios que se comparten en común, y por lo tanto tenemos que aprender a respetar las reglas del juego.

Es indispensable que conozcan tanto los peatones como los conductores los reglamentos y leyes de tránsito y vialidad del municipio, en este caso de Morelia, así como del Estado de Michoacán, para saber que esta permitido hacer y que no, así como los derechos y obligaciones que se tienen al conducir un vehículo o una motocicleta, y en caso de no respetar los reglamentos y leyes de tránsito y vialidad,  de las infracciones y su  monto a que nos podemos hacer acreedores al no cumplir con la normatividad.

La educación vial debería abordarse desde los niveles básicos de educación, y reforzarse entre los jóvenes que desean aprender a manejar. La expedición de las licencias de manejo y máxime las de choferes,  deberían solamente otorgarse a quienes demuestren tener una sólida educación vial, por lo cual, las escuelas de manejo deben considerar programas que desarrollen  una educación vial integral en materia de tránsito y vialidades dentro de sus cursos de manejo, al igual que las instituciones responsable de expedir licencias,  deben considerar el tener mayores exigencias para otorgarlas, sobre todo la obligación de tener una educación vial satisfactoria para la expedición de licencias, así como para su reexpedición a su vencimiento.

La educación vial ciudadana de una ciudad o un estado, muestran, como pocas cosas, el nivel de civilidad y desarrollo que tiene una determinada sociedad. El respeto a los espacios donde se prohíbe estacionarse, sobre todo de los espacios dedicados a los discapacitados, el respeto a las señales de los semáforos, a las velocidades en las zonas escolares, al “Uno en Uno”, a las distancias entre los vehículos, a los cruceros donde se tiene que ceder el paso porque se trata de vialidades de circulación primaria con mayor flujo vehicular, son parte de los hechos y normas que tiene que cuidar un conductor de vehículos.

Un aspecto principal es que el transporte público realice los ascensos y descensos de su pasaje en las paradas establecidas para tal propósito, ya que lo hacen en los lugares donde sin más ni más les hacen la parada los usuarios, que también por pereza y de manera inconsciente, no miden los peligros que ocasionan y los accidentes que pueden provocar.

No menor es la responsabilidad que tienen los peatones, ya que muchas de las veces cruzan las calles en los lugares más peligrosos, sin percatarse de la velocidad que llevan los vehículos, caminado debajo de las banquetas y fuera de las zonas peatonales, y muchas de las veces parecen desconocer que las señales de los semáforos también son para que los peatones las tengan en cuenta al cruzar las esquinas, ya que pueden ser atropellados por conductores descuidados.

La responsabilidad, por lo tanto, es compartida, entre las autoridades de tránsito y vialidad y la ciudadanía.

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