EFICIENCIA Y EFICACIA EN LA CONTRATACION DE OBRA PUBLICA

EFICIENCIA Y EFICACIA EN LA CONTRATACION DE OBRA PUBLICA

José Juan Marín

Constituir un gobierno es importante, pero eso no basta para que el gobierno lo sea y lo parezca.

Más importante que formar gobierno y ser parte de un gobierno, es sentar las bases para que sea un buen gobierno y haga lo que la buena intención y la visión le aconsejen hacer.

No es fácil. Pero una vez que se es gobierno no hay vuelta de hoja: se tiene que hacer un buen gobierno, de acuerdo con los indicadores de gestión gubernamental, para no defraudar a nadie y cumplirle a la sociedad en general.

En nuestro país debiera invertir más para superar el rezago en materia de infraestructura y para apuntalar el crecimiento económico.

La contratación de obra pública es uno de los medios para concretar la inversión pública en infraestructura, por eso es vital que las políticas en la materia promuevan de manera permanente obtener el mayor valor a cambio del dinero público.

Se observan tres grandes problemas: muchos proyectos que se construyen no necesariamente son los que más se requiere, los precios de construcción de los proyectos son elevados y su calidad a veces no parece óptima -y en algunos casos, ni siquiera es suficiente para su buen funcionamiento.

Baste señalar los puentes de salida a Mil Cumbres, salida a Salamanca y Siervo de la Nación, obras iniciadas enadministraciones gubernamental pasadas, en las que se observa que en la infraestructura han exhibido serias deficiencias en su contratación pública, se observan importantes desfases en el calendario de actividades e incrementos recurrentes y de tamaño considerable en su presupuesto.

Revertir lo anterior requiere reducir los espacios de opacidad y adoptar mecanismos de control del cumplimiento de las normas.

Si este es uno de los objetivos, la agenda de lasAdministraciones Públicas en los niveles Municipal, Estatal y la del Congreso del Estado, deben abarcar las siguientes propuestas:

Primero. Proyectos de infraestructura pertinentes y bien preparados.

Puesto que la planeación de los proyectos y de sus contrataciones es deficiente -de corto plazo y de corte político-, debe desarrollarse una política de infraestructura basada en evidencia completa. Esto es, que incluya todos los sectores y parta de diagnósticos técnicos previos, sobre las necesidades de infraestructura a corto, mediano y largo plazo, y no de criterios políticos.

Segundo. Más licitaciones y menos contrataciones discrecionales 

Para conseguir lo anterior es necesario reducir la discrecionalidad en la elección de procedimientos de contratación excepcionales y fortalecer el estudio de mercado. Se ha pasado por alto el mandato constitucional de otorgar contratos de obra pública por medio de licitaciones como regla general. En cambio, gran parte de los contratos se otorgan en procedimientos excepcionales como las adjudicaciones directas y los convenios de colaboración entre dependencias, que se caracterizan por no ser competidos y otorgar amplia discrecionalidad en decisiones relevantes como el precio.

Tercero. Más competencia en las licitaciones y menos simulación. 

Es impostergable promover verdaderas condiciones de competencia, a fin de dificultar la simulación. Hoy las licitaciones públicas no presentan niveles de competencia deseados, siendo frecuente que un contrato se otorgue en una licitación no competida por una alta descalificación de propuestas que no cumplieron requisitos de forma. Incluso, se llega a evaluar una sola proposición, como en las adjudicaciones directas, cuando las mejores prácticas internacionales recomiendan elegir al ganador de una licitación entre cinco propuestas solventes, al menos.

Cuarto. Profesionalizar a la burocracia a cargo de la contratación de obras públicas con un servicio profesional de carrera. 

Se debe adoptar una perspectiva estratégica y alejada de los intereses políticos y de grupo. Es indispensable profesionalizar el servicio público para formar una burocracia cuyo principal objetivo sea responder al interés superior del Estado mexicano y no a los del jefe, quién le otorgó el cargo. Esta es posiblemente la política anticorrupción más importante que está pendiente diseñar e implementar, a fin de promover mayor integridad y menor corrupción en la contratación pública.

Quinto. Tecnología, transparencia y rendición de cuentas. 

Se ha observado la falta de una política pública para garantizar un gobierno abierto en materia de contratación de obra pública. El sistema electrónico de contratación pública debe reformularse para ser transaccional en el corto plazo.

La contratación pública tiene problemas de eficiencia y eficacia que se deben atender con urgencia para que los beneficios excedan por mucho a los costos.

Estas recomendaciones deben ser apenas los primeros pasos para promover un gasto de mayor calidad. Sin proyectos mejor pensados, contrataciones competidas, más rendición de cuentas y uso de la tecnología, será difícil generar la infraestructura que nuestros Municipios y el Estado necesitan.

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