“Las casas del cargo de las Vírgenes de Guadalupe en los barrios de la comunidad indígena

de San Miguel Charo, Michoacán”

Parte I

 

P. Jaqueline Cortés Cortés. Escuela Nacional de Estudios Superiores.

Universidad Nacional Autónoma de México, Unidad Morelia/

Museo Casa Natal de Morelos, Secretaría de Cultura del Estado de Michoacán.

 

La presencia de grupos otopames en lo que hoy es el territorio de Michoacán se remonta a los horizontes Clásico (200 d. C. al 650 d.C.) y Epiclásico (650 d. C. al 900 d.C. y una tercera oleada de migraciones en el Posclásico tardío (1477 d. C.), siendo posible documentar esta últimai. Se estipula que fueron en estas diversas etapas de poblamiento otopame cuando se conforman importantes asentamientos como los de la Loma de Santa María (“Loma de Guayangareo” en el sur de Morelia), ocupada entre los siglos V al X con influencia teotihuacana y tradiciones del Bajío (“Chupícuaro”), Tlaximaloyan, (Taximaroa hoy Ciudad Hidalgo Michoacán), o Zirahuato (San Felipe de los Alzati, Zitácuaro Michoacán) que datan de los siglos VIII-XV, o bien Characuo Matlaltzingo, Huetamo o Tuzantla en el norte, oriente y sur de Michoacán durante el s. XV con cientos de poblados satélites.

En cuanto al tema del territorio y la adscripción política de sus habitantes en el Posclásico tardío, de acuerdo con Carlos Herrejón Peredo, Charo, (“Characuo Matlaltzingo”) y otros poblados de los valles Guayangareo-Queréndaro, y las cordilleras serranas al sur de los mismos, fueron parte del señorío del cacique Chapa, entre el 1360 y 1420 d. C; el cual fue aliado del Señor Taríacuri, caudillo fundador del Tzintzuntzani Irechecua (entiéndase: Señorío de Tzitzuntzan)ii.

Por su parte García Payón, escribe que, es en este tiempo cuando inician pactos de alianza bélica los matlazincas de Zinacantepec y Tecaxic con los tarascos. Parce ser que algunos caciques otomíes actuaron en son de rebeldía a los excesos de Moctezuma I. Dicha decisión no fue acogida de forma generalizada por los grupos que habitaban el valle de Toluca (matlaltzincas, otomí y mazahuas), cosa que provocó una lucha interna entre estos líderes militares y sus clanes, siendo entonces que algunos tomarán la decisión de migrar para aliarse con los tarascos y otros optaron por seguir fortaleciendo al Señorío Mexicaiii. Así se sostuvieron durante el último tercio del siglo XV las batallas más cruentas entre ambos Imperios, el Mexica y el de Tzintzuntzan, justo en la franja fronteriza conformada por los asentamientos mencionados.

La teoría sobre que el Señor Chapa y su linaje fueron caciques de Charo y otros pueblos ocupados por otopames del Periodo Posclásico “medio”, bien pudo ser así; pero finalmente el territorio purépecha unificado pasaría a manos de Tzitziphandácuare “el rey Characu” o “rey niño”, Señor de Tzitzuntzan entre 1450 y 1486.

Y será este Cazonci o Irecha (rey) – quien quizá ascendió al poder aun siendo Characu (niño), de ahí el mote – al que las fuentes históricas que recogen las tradiciones orales pirindas, identificarán como el “Cazonci” que les concedió tomar parte de sus tierras para vivir y cultivar en ellas cuando huyeron del valle de Toluca en los años postrimeros del gobierno de Moctezuma I, (tlatoani de 1440 a 1460). Se calcula que la última gran migración de grupos otopames ocurrió entre 1464-1477, durante el gobierno y los ataques del Axayacatl a Michoacán.

[…] pues era cierto y sin duda que por tradición y noticia de sus mayores y antepasados la tenían de que hallándose gravados en el Valle de Toluca donde tenían su asistencia de Moctezuma emperador y monarca de los naturales en su gentilidad, con pensiones y cargas que les habían echado, se salieron de dicho valle hasta treinta familias y se vinieron a dicha provincia [de Michoacán] a favorecer al dicho Cazonci como Rey y Señor natural de ella que los había acogido y amparado en el puesto en donde hoy se hallaban poblados, señalándoles para su asiento y dándoles las tierras que contenían en una escritura que presentó como a sus renteros para que le paguen terrazgo de ellas […]iv.

Deja un comentario