Piénsalo tres veces

Nada nuevo bajo el sol

Francisco Javier Rauda Larios


“¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y no hay nada nuevo bajo el sol”.

Rey Salomón.

¿Qué es lo primero que se le viene a la mente, mi querido lector, cuando escucha la palabra innovación?

Por lo regular, y dígame usted si me equivoco, cuando uno escucha hablar de innovación lo primero que se le viene a uno a la mente es la innovación tecnológica.

Pero hay muchos otros campos del quehacer humano en los que la innovación también puede hacer de las suyas.

Se puede innovar hasta en la cocina, en muchos de los restaurantes modernos ya se habla de platillos y bebidas de diseñador. De igual manera, en el sector empresarial, se habla, y mucho, sobre la innovación en el modelo de negocio.

Usted mismo, estoy seguro, ya está pensando en otros lugares en los que la innovación es tema recurrente.

Bueno, quiero centrar el presente trabajo, en ocasión del arranque de un nuevo año, en un área, si es que así se le puede llamar, de la innovación que, dicho de alguna manera, es menos popular.

La innovación personal.

Pero antes de ello, haré un breve preámbulo, para dar coherencia al título que encabeza este escrito.

Sé que el asunto bien podría considerarse como paradójico, dado que, como bien se puede usted cuestionar, amable lector, ¿qué relevancia podría tener la innovación si, como dijo el Rey, no hay nada nuevo bajo el sol?

Y hago constar que de ninguna manera es mi intención hacer quedar mal al Rey Salomón. De hecho, coincido con él plenamente, pues, al igual que el bíblico monarca, creo que es muy difícil, y más en estos tiempos, ser original, puesto que prácticamente todo lo “nuevo” tiene un sustento preestablecido, ya sean hechos o ideas similares que alguien más puso de manifiesto con anterioridad.

Frases como “el pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla” o “todo está inventado” son claro ejemplo de esto último.

Ya entrando en materia, según el diccionario, innovar significa mudar o cambiar algo introduciendo novedades.

También me voy a permitir hacer la distinción entre inventar e innovar. La diferencia entre estas dos capacidades de los seres humanos es que, según los estudiosos, la innovación es algo que aporta valor, que genera un beneficio.

Entonces, si hablamos de innovación personal quizá la pregunta que debe ser planteada es:

¿Qué novedades estoy introduciendo en mi vida, mi comportamiento, mi pensamiento, y qué estoy cambiando en mi persona para agregar valor a mi vida y a las personas que me rodean, así como al entorno en el que me desenvuelvo?

Y voy a ponerlo divertido, agregando algunos otros cuestionamientos:

¿Tengo mi propio “departamento” de Investigación y Desarrollo para mis innovaciones personales?

¿Cómo sé realmente que es una innovación y no “pan con lo mismo”?

¿Tengo mis propios mecanismos de control para saber cómo y cuánto estoy aportando realmente?

Para concluir, cerraré con una última pregunta:

¿Cuándo fue su última innovación personal?

 

“El cambio es ley de vida. Cualquiera que solo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro”.

John F. Kennedy

Deja un comentario