POEMA PARA MÍ MISMO

 

Las palabras no se las lleva el viento

se las lleva el olvido.

LUGUPE

 

 

Me dedico este mediocre poemilla

para ser un débil surtidor de estrellas

un pobre pensador de piedra

creador incrédulo de utopías

santurrón adorador de estatuas

me hinco sin piedad de mí

sin tormento de vértigo torcido

 

 

Me pongo la máscara del ser

buzón de plazas, bares olor a desdicha con adornos dorados de poeta

en la ceremonia de insensatas ironías sin ser chaman, lenguajero o escribano soltando la orina de ideas caducas

por la vejez de los sentimientos arrugados

 

 

Cultivo las palabras prohibidas en macetas

rasgando las cuerdas de la sombra

 

cobijo la torpeza del diluvio a solas parchando el surgimiento del tumulto brinco los charcos estampados de dolor en calles lluviosas del destino

 

Me construyo y destruyo como gusano agazapado en la ceniza de los santos como el caracol de mil batallas cuando asoma el sol su cabellera inundada de rayos y centellas

 

No sé de dulzura del amor sincero tampoco medir lo grueso de tu rabia conozco los cuatro ruidos del olvido que aturden a los cadáveres a diario

mordiendo el ritual de saberme indefenso deletreando el abecedario del suicidio

 

Un día malo, descubrí el secreto

de lo inútil de trapear a los insomnios agarrar las brujas del castillo

cuidarlas que no tropiecen con el demonio conozco bien los fantasmas invisibles

que hacen cochinadas en la sombra

 

Platiqué conmigo mismo a solas

alejado del enjambre de dioses imaginarios tarde me di cuenta por tarugo

que no sirve para nada esta pensadera menos guiar un rebaño de locos acumular en mi libreta versos mancos

perversos, sordos, sin ninguna arquitectura

 

 

 

Morelia Michoacán

Mayo 2024

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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