Aprender a vivir bien
Aprender y Aprehender en la Vida II
Tranquilino González Gómez
El primer compromiso de un ser humano es aprender a cuidar su salud. En las escuelas se da poca información académica para aplicar el concepto de salud. En los hechos la medicina y las instituciones públicas abordan los problemas desde la perspectiva de las enfermedades y su curación, y lo central de cómo cuidar nuestra salud desde edad temprana se atiende muy poco.
Existe una gran deficiencia en el sistema de salud nacional, ligada a los intereses de los farmacéuticos y las medicinas, que son de los más grandes negocios, a costa de las enfermedades de las personas y sus vidas. Muchos problemas de salud no se atienden con anticipación ni se usan nuevos descubrimientos, debido a lo que representan económicamente para las industrias de los medicamentos.
La salud requiere saber alimentarnos, dormir bien, descansar, hacer deporte, un trabajo digno, actividades que nos agraden y un sano esparcimiento, todo un cuidado en la limpieza de nuestro cuerpo y del espacio donde habitamos y laboramos. Hay mucha información al respecto, pero que requiere ordenarse y enseñarse en las escuelas de manera integral, tanto teórica como práctica.
Desde luego que la salud no solo tiene que ver con el cuerpo físico, sino también con la salud emocional, la salud mental y algo muy poco abordado como es la salud espiritual, que hoy se maneja desde una visión religiosa, y no como una necesidad de los seres humanos de buscar y trabajar la trascendencia de su ser.
No existen escuelas y hay pocas instituciones que nos enseñen a amar, a formarnos en la paz interior, a trabajar el perdón, a cultivar sanas y correctas relaciones humanas. No hay una educación donde aprendamos a pensar de manera positiva, constructiva. Una educación corporal, emocional y mental, es decir aprender a vivir bien. Los adultos mayores solo al final de su vida empiezan a valorar el significado profundo de este saber.
En este aspecto el yoga y la meditación se convierten en prácticas que contribuyen de manera extraordinaria a la salud de los seres humanos. Aprender del pasado y construir una visión de futuro, y materializarlos en el presente, es todo un proceso a realizar. La percepción de la realidad bajo un enfoque visto desde las energías, vibraciones y una nueva visión espiritual, serán lo que le de un nuevo sentido al ser humano al reconocerse desde su interior como principio de un universo novedoso que permitirá asombrarnos ante otra realidad.
No existe un plan de estudios, ni programas institucionales de los gobiernos, que aborden la enseñanza-aprendizaje desde una visión integral para resolver los problemas reales del ser humano y sus sociedades.
No existe una enseñanza bien estructurada que nos capacite desde niños para un trabajo que nos guste y podamos desempeñar mejor, ya como adultos. Un abordaje desde una concepción holística que considera las distintas versiones de las racionalidades humanas y sus beneficios al aplicarse desde las experiencias adquiridas y que respete las distintas maneras de pensar.
La educación cívica no se toma con el respeto que se le debiera tener en los programas de estudio de las escuelas y solo son rellenos para cumplir los planes de estudio formales. A los gobiernos no les interesa la educación ciudadana y no está considerada su enseñanza. Hay muchos temas pendientes que abordaremos en otras colaboraciones a lo largo de esta serie de Aprender a Vivir Mejor.
Las asignaturas en lo académico parten de una enseñanza memorística, como dicen los pedagogos: bancaria, que no articulan bien las necesidades de lo humano, y entonces la educación sirve más bien para reproducir el status quo y el control desde las estructuras creadas para que las elites dominantes protejan sus intereses y cuiden el manejo del poder.
No se crean condiciones ni se abren posibilidades reales para el desarrollo del pensamiento reflexivo, analítico, crítico y transformador, en que los seres humanos puedan desarrollar todas sus capacidades al máximo, con el ejercicio pleno de su libertad y una autodisciplina libre y conscientemente aceptada para el empoderamiento personal y social.
