ARARÓ Y SUS ATRACTIVOS

Centro Acuícola Huingo-Araró

Leandro Espino Córdova    


 

Este centro inició operaciones en 1996 a través de un convenio de colaboración entre el Gobierno del Estado y socios de la cooperativa Huingo-Araró, el cual durante los tres primeros años fungió como centro de acopio de crías de carpa, bagre y tilapia provenientes de los estados de Hidalgo, Tamaulipas y Coahuila.

 

La producción de crías inició hasta 1999 con dos millones, periodo en el cual se ha producido el menor número de crías en el Centro. Para el 2005 alcanza la mayor producción de 5 millones de crías. La finalidad del Centro es producir crías de bagre de canal y las tilapias línea Egipcia (gris) y línea Stirling (roja).

 

En este Centro se maneja la técnica de suministro de la 17 alfa-metiltestosterona en el alimento, antes de la diferenciación sexual de las tilapias para lograr la reversión sexual en un 98%. Entonces, se producen crías de tilapia masculinizadas, destinadas básicamente a sistemas controlados (estanquería); lo mismo que de bagre. También se producen crías de tilapia sin reversión sexual para el repoblamiento de presas y pequeños cuerpos de agua.

Junto al Centro, en el mismo terreno, se encuentra un restaurant, que ofrece pescado en varios platillos y caldo que se disfruta bien por ser pescado fresco. Digamos del estanque a su plato. Ciertamente no es un gran restaurant (en cuanto a sus instalaciones), porque no pasa de ser un tejado de lámina con plancha de cemento; pero lo que importa es su sazón.

En la “Y” que forman las carreteras a Andocutín y a Huingo se encuentra el letrero, que se convierte en el primer contacto con ese mundo de la cría de tilapia y bagre. Todo un proceso científico de laboratorio, para que la cosecha de peces sea abundante. –foto Leandro Espino-

Puente Colorado

Muy conocido, porque está en la carretera Andocutín-Araró, pero su importancia estriba en que une no sólo dos pueblos, sino dos Estados: Guanajuato y Michoacán.

Fue construido en 1912 por Don Efrén Álvarez del Castillo, dueño de la Hacienda de Andocutín. La principal salida de los productos de la Hacienda era para la Estación de Huingo, donde se embarcaban para Morelia, Uruapan o la Ciudad de México. Se construyó para salvar el Arroyo de El Angre que en ese lugar preciso desemboca en el Lago de Cuitzeo. Su manufactura es de tal calidad que a más de cien años de su construcción aún sigue en servicio, beneficiando a la gente que transita por esa carretera.

“Eres una mole de calicanto, tienes una estampa centenaria, envidia de muchos puentes modernos que tiemblan a la primera acometida del tránsito pesado. A pesar del descuido en que te tenemos, tú sigues firme en tu misión de unir pueblos”. –foto Leandro Espino-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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