DESAPARICIÓN FORZADA DE NUESTROS AMBIENTALISTAS

Frida Sauno Contreras

Panorama Ambiental A.C.

A un año de entrar en vigor el Acuerdo de Escazú, el número de desaparecidos en México sigue aumentando. En el pasado Congreso Internacional de Derechos Humanos y Cultura de La Paz, coordinado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Michoacán, se habló de una cifra cercana a los 100 mil desaparecidos al cierre del año pasado, donde Jalisco ocupa la posición número uno y Michoacán se encuentra en la lista de los 10 estados con mayor índice de desaparecidos.

Hace un par de días fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la última reforma a la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, estando México comprometido a los acuerdos internacionales, no incluye en su última reforma ni considera el aumento de sanciones para el delito de desaparición forzada de los defensores de la tierra, el territorio y el medio ambiente.

Las agresiones en contra de los ambientalistas han aumentado en los últimos años, aunque se puede asociar a las últimas administraciones públicas, también es necesario reconocer que los mexicanos avanzan a paso lento en cuanto a la cultura de la denuncia.El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEDMA) publicó el pasado 2021 un informe importante sobre la situación actual en México referente a los derechos humanos de los ambientalistas, en el que detalló que los Estados de Oaxaca, Guerrero, Sonora y Morelos son los más peligrosos para los ambientalistas, en especial los integrantes de comunidades indígenas que componen casi el 50% de las víctimas.

Doble, triple o hasta cuádruple riesgo mantienen los ambientalistas si su profesión, origen, sexo, edad se ubican en alguno de los grupos con mayor vulnerabilidad. Si además, la mayoría de las amenazas, agresiones y desapariciones se omiten en el noticiero matutino o no se les da seguimiento, es necesario también recordar que los periodistas mexicanos también han sufrido lamentables pérdidas en lo que va del año. ¿Qué tranquilidad le queda a nuestros jóvenes ambientalistas frente a este panorama de impunidad?

Nos piden que alcemos la voz, que actuemos, que el futuro depende de nosotros. 

¿Esperan que cuidemos el medio ambiente con reciclaje y compostaje porque el sector energético y forestal son considerados los más letales para los defensores del medio ambiente?

Todos los Estados tienen la responsabilidad de salvaguardar y hacer efectivos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas sin distinción alguna. México se ha comprometido con una gran cantidad de acuerdos, declaraciones, principios, programas y estrategias para promover el desarrollo sostenible, la justicia ambiental y el fortalecimiento de la participación en asuntos ambientales, pero se ha quedado atrás en esos objetivos.

La reducción del presupuesto al sector ambiental de los propios gobiernos genera desconfianza y recelo por parte de los miembros de este sector, sumando la desigualdad, corrupción, inseguridad y falta de transparencia en el cumplimiento del derecho a un medio ambiente sano como lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

¿Quién protege a los defensores del medio ambiente? Sin duda se ha convertido en un tema muy macabro que ningún ente por sí solo logra solucionar.

Aunque sí hay esfuerzos que se deben reconocer, ya que han incrementado los estudios y generación de datos específicos de este tema, se ha avanzado en la elaboración de protocolos de prevención y acción urgente para velar por los derechos de los ambientalistas en diferentes Estados y localidades, también se ha promovido la participación de representantes de este sector en las mesas de seguridad, este es el caso de Michoacán. Además, han surgido iniciativas de jóvenes preocupados para establecer redes de apoyo y comunicación entre los ambientalistas de todas las áreas, géneros, edades, comunidades y localidades.

Pero aun así son pocos en comparación a la magnitud del problema, vivir en un país donde te matan por trabajar por una mejor calidad de vida para todas las personas, o simplemente por ir en contra de los intereses de empresarios y autoridades cuyas acciones enferman a nuestra sociedad y acaban con los recursos de nuestro territorio.

Todos los días salimos con entusiasmo, sabiendo que tenemos una obligación con nuestro entorno y las próximas generaciones, mientras en el placer de servir vemos notas informativas y escuchamos de nuestros colegas historias aterradoras de secuestros, agresiones y amenazas que sufren los ambientalistas en el campo como en la ciudad, vivimos en constante preocupación y con tantos problemas que aquejan a nuestro México.

Cuidamos el medio ambiente pero ¿a nosotros quién nos cuida?.

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