LA PRESAS DE CORONILLAS Y JESÚS DEL MONTE

¿SOLUCIÓN O DETERIORO EN EL ACCESO AL AGUA?

Ingeniero Ambiental Esteban Osvaldo Zúñiga García

Panorama Ambiental A.C

Morelia desde hace años enfrenta el creciente riesgo de la escasez, debido a una serie de problemas como la baja capacidad y obsolescencia de la planta potabilizadora, distribución intermitente de agua, bombas fuera de servicio, robo de cableado eléctrico, fugas en la red de distribución que representan hasta el 40% de la pérdida total de agua potable, disminución de niveles en el manantial de La Mintzita y presa de Cointzio, que son los principales cuerpos de agua que abastecen a la ciudad.

Además, el Organismo Operador de Agua Potable Alcantarillado y Saneamiento (OOAPAS) reporta que de 122 pozos profundos que se encuentran en el municipio de Morelia el 70% presenta un nivel de abatimiento por el exceso de extracción, es decir, que disminuye la capacidad del caudal de agua, obligando a perforar a mayor profundidad. Si no se destina el tiempo necesario para la recuperación de los acuíferos entonces las consecuencias se manifestarán en la baja calidad de vida de los morelianos y en el deterioro ecológico de las zonas de abastecimiento.

En la actualidad se encuentra en proceso de licitación el proyecto de factibilidad para la construcción de dos embalses en la zona de la loma de Santa María y antiguos filtros de la parte sur de Morelia. Esta decisión gubernamental se suma al masivo conjunto de malas decisiones dentro del concepto del ordenamiento territorial con enfoque de sustentabilidad y es preciso señalar que estos embalses no son ambientalmente compatibles y mucho menos representan una solución viable para el garantizar el acceso al agua.

En el año de 2016 investigadores de la Universidad de Washington concluyeron que la construcción y operación de embalses genera grandes emisiones de gases de efecto invernadero como el bióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4) provenientes del material orgánico en descomposición, retenidos en las zonas de inundación. El metano es un gas de efecto invernadero 40 veces más nocivo que el bióxido de carbono. Para ejecutar este proyecto se desplazará a la comunidad de Río Bello afectando el bienestar social y se destruirán complejos ecosistemas considerados actualmente como Áreas Naturales Protegidas (ANP´S) asociadas al bosque del sur de la ciudad que es actualmente el último pulmón de la ciudad de Morelia.  

El proyecto de factibilidad está orientado a un uso de suelo totalmente distinto al que se señala en el Sistema de Información Geográfica para la Evaluación del Impacto Ambiental (SIGEIA).  

El proyecto de las presas en la loma de Santa María estima que será capaz de brindar agua para 85,000 mil personas de las cuales 849,053 viven en Morelia lo que resulta únicamente el 10% de la población total de la ciudad. Más aún, este proyecto por su ubicación no considera el suministro de agua potable para colonias o sectores marginados, sino que muestra una evidente preferencia para beneficiar a un sector corporativo más que un beneficio social. En consecuencia, este proyecto no es una opción viable para atender la demanda de agua potable para la ciudad de Morelia. 

La construcción de estas presas afectará estructuralmente la dinámica hidrológica de la microcuenca del Río Chiquito, impactará de manera negativa con su coeficiente de retención hidráulica y en consecuencia el Río Chiquito podría desaparecer generando un efecto de sinergia negativa en el suministro de agua para el lago de Cuitzeo.

De continuar con esta tendencia en un periodo de diez años, la ciudad de Morelia sufrirá un colapso hidrológico disminuyendo aún más el acceso al agua, modificando los sistemas de recarga e infiltración, erradicando la distribución y abundancia de la biodiversidad, además de incrementar innecesariamente el costo del servicio de suministro de agua potable con el consecuente efecto sobre la calidad de vida.

Frente a esta divergencia institucional existen estrategias para solucionar con bajos costos la escasez de agua a nivel local como es la ecotecnología de Sistemas de Captura del Agua de Lluvia (SCALL). 

El agua de lluvia es valorada por su pureza y transparencia, posee un pH casi neutro, se encuentra libre de subproductos de desinfección, sales, minerales y otros contaminantes naturales y artificiales. La lluvia es un evento meteorológico frecuente y sin costo del aporte de agua en el entorno natural, ocurre cerca del lugar de disposición lo que evita complejos y costosos sistemas de distribución.   

La captación del agua de lluvia se define como un sistema que permite la recolección del escurrimiento pluvial sobre una superficie determinada para propósito de aprovechamiento y fortalecer el desarrollo social, económico y ambiental.

En Morelia existen puntos estratégicos con alta capacidad de captación del agua de lluvia como el Centro Deportivo Ejercito de la Revolución, complejo deportivo Bicentenario, iglesias, centros comerciales, edificios de la administración pública y escuelas, entre otros. 

Esta tecnología genera grandes beneficios que incluye reducir las inundaciones y la erosión del suelo, la calidad del agua de lluvia es alta en comparación con fuentes superficiales y subterráneas, el agua de lluvia es sustancialmente menos costosa en donde el único costo es la recolección y su almacenamiento.

Es imprescindible implementar acciones con el objetivo de satisfacer las necesidades humanas con una mínima alteración en los ecosistemas que proporcionan los servicios ambientales sobre los cuales se sustenta la vida sobre el planeta.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) la cobertura del agua potable en zonas urbanas es de 92.4% y en las zonas rurales del 87%.  En un país con una población de 126 millones de habitantes las cifras preocupantes. 

El agua es el compuesto fundamental del cual dependen la totalidad de los procesos de la vida sobre la Tierra. El planeta presenta un 70% de su superficie de agua. De esta cobertura el 97.5 % es agua salina que se encuentra almacenada en los mares y océanos.

Solamente el 2.5 % es agua dulce y de esta fracción casi el 70% no se encuentra accesible para su consumo, debido a que se encuentra en glaciares, nieve o hielo. Se estima que únicamente el 0.77% se encuentra disponible para su aprovechamiento. Es decir que esta pequeña proporción se encuentra almacenada en aguas superficial como lagos, embalses, ríos, arroyos, humedales y en el subsuelo dentro de los acuíferos que se encuentran asociados con el proceso de la infiltración de agua.   

El agua es el vínculo más cercano entre el ser humano y la naturaleza, ya que representa el 80% de la composición de la mayoría de los organismos e interviene estructuralmente en la realización de sus procesos físicos y biológicos. 

El agua también es el componente básico para el desarrollo socioeconómico, generación de energía, producción de alimentos, desarrollo industrial, así como otras actividades del ser humano. 

En México el agua es un tema fundamental de derechos humanos y un derecho constitucional ya que el artículo 4º constitucional señala “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible”.

Sin embargo, este mandato constitucional no se cumple, debido a que en México existen zonas con difícil acceso alagua potable, especialmente comunidades aisladas limitadas por grandes distancias, terrenos topográficamente accidentados o con fuentes de agua contaminadas. Mientras que en las grandes metrópolis el mal manejo, desperdicio en fugas del sistema de distribución, deficientes administraciones incrementan progresivamente una escasez que genera conflictos sociales y económicos.

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