El resucitado

Angélica E.S

 

Que alegre esta la Catrina cuando llega la función

de cargar con los cristianos que cumplieron su misión,

sobre todo, lo disfruta si el personaje fungió

como un representante, ¡sea de Pueblo o de Nación!

 

Breve historia les comparto, sin nombre alguno exhibir

no vaya ser que demanden, para regalías pedir,

sobre todo, un personaje, que al magisterio robó

se quedaba con los bonos, y… ¡ni eso, lo llenó!

Curiosamente ese tipo, muy violento reaccionó,

Empujó a un docente por un letrero que vio.

Le pedían que protegiera, al pueblo que visitó

la inseguridad al tope y a ese tipo… ¡le valió!

 

Por eso la ilustre muerte, un festín le fue a ofrecer,

sabiendo que su delirio eran fiestas de “poder”

cuando menos lo esperaba, la Catrina se acercó,

al percibirla tan cerca ¡coca blanca le ofreció!

Afilando su guadaña una sonrisa embozó

que le quita los zapatos y hasta el limbo lo mando.

 

Hoy la gente está contenta, porque “chifando” murió

pero el gusto dura poco… ¡el piojo resucitó!

y no es que sea Jesucristo, desde el limbo se asomó

asegurando que pronto… ¡él sería el sucesor!

de una silla ejecutiva que preside a la Nación.

 

A muchos nos causa risa, la “amenaza” que lanzó

pero sus fieles adeptos, lo ven como salvación.

Dios nos libre y soy atea, lo digo con devoción

Al santo de los milagros le pido su protección.

 

Ya me voy, ya me retiro, no quiero politizar

cada quien tiene su santo al que le quiere rezar,

mientras unos nos peleamos, por quererlos defender,

ellos en lo privadito, logran llegarse a entender.

Casi comen en un plato y hasta en la boca se dan

se toman un par de tragos y los acuerdos ¡ya están!

No importa si esta la muerte, por algo van a partir,

pero de algo estoy segura… ¡Vivamos pa´bienmorir!

 

 

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